Preparación Paso a Paso
Preparar el molde
Forrar la base y las paredes de un molde rectangular desmontable con papel de hornear. Untar un poco de mantequilla en el interior para fijar bien el papel.
Mezclar la base de queso y chocolate
En un bol amplio, colocar los 600 gramos de queso crema, los 300 gramos de crema de chocolate con avellanas, los 75 gramos de azúcar y una cucharadita de esencia o extracto de vainilla. Integrar todo muy bien con ayuda de unas varillas.
Montar la nata
En otro recipiente aparte, verter los 400 mililitros de nata para montar bien fría y batir con batidora de varillas eléctrica hasta que esté firme.
Incorporar la nata montada
Añadir la nata montada poco a poco a la mezcla de queso y chocolate con movimientos envolventes para evitar que se baje, consiguiendo una crema homogénea y aireada.
Hacer la primera capa de galletas
Verter la leche en un plato hondo. Mojar las galletas rectangulares ligeramente en la leche y colocarlas cubriendo toda la base del molde preparado.
Montar las capas de la tarta
Extender una porción de la crema de queso y chocolate sobre la capa de galletas. Repetir el proceso alternando capas de galletas mojadas en leche y capas de crema hasta terminar con una capa de galletas.
Preparar la cobertura de chocolate blanco
Calentar los 65 mililitros de nata junto con los 130 gramos de chocolate blanco hasta fundir completamente y obtener una mezcla lisa y brillante.
Bañar y decorar la tarta
Verter la cobertura de chocolate blanco sobre la última capa de galletas de la tarta y extenderla de manera uniforme. Decorar con un poco de crema de chocolate con avellanas haciendo dibujos al gusto.
Refrigerar
Llevar la tarta al frigorífico durante al menos 4 horas, o preferiblemente de un día para otro, para que tome consistencia y esté bien fría al servir.