Preparación Paso a Paso
Hidratar la gelatina
Si utilizas hojas de gelatina, ponlas a hidratar en un bol con agua fría durante unos minutos hasta que estén bien blandas. Si usas gelatina en polvo, hidrátala con un poco de agua fría siguiendo las indicaciones del fabricante.
Preparar el molde y la piña
Prepara un molde desmontable de aproximadamente 25 cm x 10 cm x 7 cm de alto. Corta 4 rodajas de piña por la mitad y colócalas alrededor de todo el contorno interior del molde pegadas a las paredes. Pica las otras 3 rodajas de piña en trocitos pequeños para el relleno.
Mezclar el queso y la leche condensada
En un bol grande, coloca los 600 gramos de queso crema o queso de untar. Añade los 300 gramos (1 taza) de leche condensada. Mezcla y bate bien ambos ingredientes con la ayuda de unas varillas manuales o eléctricas hasta obtener una crema homogénea, fina y sin grumos.
Añadir el jugo de limón y el jugo de piña
Incorpora a la mezcla anterior los 70 ml de zumo de limón recién exprimido y filtrado, y los 100 ml del jugo de la lata de piña. Remueve y continúa batiendo enérgicamente para integrar todos los sabores y líquidos de forma uniforme en la crema.
Disolver la gelatina
Escurre muy bien las hojas de gelatina si estaban en agua. Ponlas en un recipiente apto y caliéntalas unos segundos en el microondas (o a baño maría) hasta que se liquiden por completo, con cuidado de que no hiervan. Añade un par de cucharadas de la crema de queso a la gelatina líquida para igualar temperaturas y remueve. A continuación, vierte esta gelatina disuelta en el bol grande con toda la crema de queso, batiendo rápidamente para que no se formen grumos.
Montar la primera capa de la tarta
Coloca una base de 30 a 35 galletas (rectangulares o redondas) cubriendo todo el fondo del molde desmontable. Vierte una porción de la crema de queso sobre las galletas y distribuye por encima una parte de los trocitos de piña que tenías reservados.
Alternar capas
Coloca otra capa de galletas encima de la crema y la piña. Vierte otra capa de crema de queso y añade más trocitos de piña. Repite este proceso de capas (galletas, crema, trocitos de piña) hasta terminar con todos los ingredientes, asegurándote de finalizar con una capa de crema cubriendo la superficie.
Refrigerar y cuajar
Lleva el molde con la tarta ya armada a la nevera o refrigerador. Déjala reposar un mínimo de 4 horas, o idealmente de un día para otro, para que la gelatina haga su efecto y la tarta adquiera la consistencia cremosa perfecta.
Preparar la nata montada para decorar
En un bol bien frío, vierte los 200 ml de nata para montar o crema de leche (que debe estar muy fría). Comienza a batir con la batidora de varillas y, cuando empiece a tomar cuerpo, añade las 3 cucharadas de azúcar glas y la piel rallada de 1 limón. Continúa batiendo hasta que la nata esté firme y monte por completo.
Desmoldar y decorar la tarta
Saca la tarta de la nevera y desmolda con mucho cuidado retirando el aro del molde desmontable. Decora la superficie con la nata montada que preparaste (puedes usar una manga pastelera) y coloca opcionalmente algunas guindas o cerezas confitadas y trocitos de piña para darle un acabado vistoso y profesional.