Preparación Paso a Paso
Preparar los tomates y el ajo
Lava y seca los tomates. Córtalos en cuartos y ponlos en el vaso de tu batidora. Corta el diente de ajo pelado por la mitad y retira el germen, ya que aportaría un sabor amargo y más picante. Añade el ajo troceado a los tomates.
Triturar los ingredientes iniciales
Tritura todo muy bien utilizando una batidora de vaso, batidora de brazo o un robot de cocina hasta obtener un puré líquido.
Colar el puré
Pasa el puré obtenido por un colador para retirar las pieles y las pepitas del tomate, logrando de esta manera una textura final mucho más cremosa y sedosa.
Añadir el pan y reposar
Devuelve el puré de tomate al vaso de tu batidora previamente enjuagado. Añade el pan en trocitos y mezcla para que se empapen bien. Tapa el vaso y deja reposar en la nevera durante un mínimo de 20 minutos para que el pan se hidrate, se ablande y facilite el posterior triturado sin generar grumos.
Triturar con la sal
Pasado el tiempo de reposo en frío, añade la sal al vaso y vuelve a triturar todo hasta conseguir una crema homogénea. En este momento, prueba y rectifica de sal o ajo si lo consideras necesario.
Emulsionar con aceite de oliva
Baja la velocidad de tu batidora y ve añadiendo el aceite de oliva virgen extra en forma de hilo continuo para que emulsione correctamente y aporte brillo al salmorejo.
Refrigerar el salmorejo
Pasa el salmorejo a un bol, cúbrelo adecuadamente y refrigéralo durante un par de horas antes de servirlo, ya que se debe consumir bien frío. Evita usar el congelador para no romper la emulsión.
Servir y presentar
A la hora de servirlo, acompáñalo por encima con taquitos de jamón serrano, huevo duro picado y un chorrito de aceite de oliva presentado en pequeños puntos.