Preparación Paso a Paso
Mezclar los ingredientes líquidos y aromáticos
En un bol amplio, colocar los 100 gramos de azúcar junto con la piel rallada de 1 naranja. Añadir los 100 ml de aceite de girasol o semillas, los 100 ml de zumo de naranja recién exprimido y 1 huevo grande. Mezclar todo muy bien con la ayuda de unas varillas manuales hasta que los ingredientes estén completamente integrados.
Añadir la harina y la levadura
Tamizar sobre la mezcla líquida los 300 gramos de harina de trigo común junto con los 7 gramos de levadura química o polvo de hornear. Comenzar a integrar con una espátula o cuchara hasta que la masa empiece a tomar consistencia y sea manejable.
Formar y amasar ligeramente
Terminar de amasar suavemente con las manos dentro del bol o sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener una masa homogénea, blanda pero que no se pegue demasiado en las manos. No se debe amasar en exceso para que las rosquillas queden tiernas.
Preparar el aceite para freír
Poner una sartén amplia con abundante aceite de girasol o semillas a calentar a fuego medio-bajo. Añadir al aceite frío o templado los 2 trozos de piel de naranja sin nada de blanco para aromatizar el aceite mientras este va tomando temperatura.
Dar forma a las rosquillas
Tomar porciones pequeñas de masa, hacer bolitas con las manos, aplastarlas ligeramente y hacer un agujero en el centro con un dedo, agrandándolo un poco para darle la clásica forma de rosquilla.
Freír las rosquillas
Retirar la piel de naranja de la sartén cuando empiece a dorarse. Colocar las rosquillas en el aceite caliente a fuego medio para que se cocinen bien por dentro sin quemarse por fuera. Freír por tandas hasta que estén doradas por ambos lados, dándoles la vuelta cuando sea necesario.
Escurrir el exceso de aceite
Sacar las rosquillas de la sartén con una espumadera y colocarlas sobre una bandeja cubierta con papel absorbente de cocina para retirar el exceso de aceite.
Rebozar en azúcar y servir
Mientras aún estén templadas, pasar las rosquillas por un plato con azúcar para que se queden bien rebozadas por toda su superficie. Dejar enfriar por completo antes de disfrutar.