Preparación Paso a Paso
Preparar la ralladura
Rallar la piel de un limón con cuidado de no coger la parte blanca para que no amargue, midiendo media cucharadita.
Mezclar los ingredientes húmedos y el azúcar
En un bol amplio, añadir los dos huevos tamaño XL, los 60 gramos de azúcar, los 60 gramos de aceite de oliva virgen extra desahumado, los 60 gramos de leche, los 60 gramos de anís dulce y la media cucharadita de ralladura de limón. Batir todo muy bien con unas varillas hasta que esté perfectamente integrado.
Añadir los agentes leudantes
Incorporar los dos sobres de gaseosa (o la cucharadita de levadura química) a la mezcla líquida y remover bien.
Integrar parte de la harina
Comenzar a añadir parte de los 400 gramos de harina tamizada poco a poco, mezclando primero con una espátula o varillas hasta que la masa coja cuerpo.
Amasar a mano
Cuando la masa ya no se pueda trabajar con la espátula, volcar sobre la mesa de trabajo y continuar añadiendo el resto de la harina. Amasar con las manos hasta conseguir una masa homogénea, blanda pero que no se pegue demasiado a las manos (añadir un poco más de harina extra si fuese necesario).
Formar las rosquillas
Tomar porciones pequeñas de masa, formar cilindros alargados y unir los extremos para dar la clásica forma de rosquilla. Repetir el proceso con toda la masa.
Calentar el aceite
Poner a calentar abundante aceite de girasol en una sartén amplia a fuego medio-bajo para que las rosquillas se cocinen bien por dentro sin quemarse por fuera.
Freír las rosquillas
Introducir las rosquillas en el aceite caliente por tandas y freír hasta que estén doradas y bien infladas por ambos lados, dándoles la vuelta cuando sea necesario.
Escurrir el exceso de aceite
Sacar las rosquillas de la sartén con ayuda de una espumadera y colocarlas sobre una fuente con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.
Decorar y servir
Dejar que se templen un poco y espolvorear azúcar glas al gusto por encima antes de servir.