Preparación Paso a Paso
Preparar la masa previa
En un bol pequeño, disolver los 6 g de levadura fresca en los 60 ml de leche tibia. Añadir 1 cucharada de azúcar y los 75 g de harina de trigo de fuerza. Mezclar bien hasta obtener una masa homogénea, tapar y dejar reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen.
Preparar la masa principal
En un bol grande o sobre la encimera, colocar los 275 g de harina de fuerza formando un volcán. Añadir en el centro el azúcar, la leche restante, el huevo, la miel, el agua de azahar, el ron, la ralladura de naranja, la ralladura de limón y la sal. Incorporar también la masa previa ya fermentada y los 12 g de levadura fresca desmenuzada.
Amasar e integrar la mantequilla
Comenzar a amasar todos los ingredientes hasta que se integren. Cuando la masa esté formada, incorporar la mantequilla sin sal a temperatura ambiente cortada en dados poco a poco, amasando enérgicamente hasta que la mantequilla se absorba por completo y la masa quede fina, elástica y se despegue de las manos o de la superficie.
Primer levado de la masa
Hacer una bola perfecta con la masa, colocarla en un bol engrasado, tapar con film transparente y dejar reposar en un lugar cálido y sin corrientes de aire hasta que triplique su volumen.
Formar el roscón
Desgasificar la masa aplastándola ligeramente con las manos. Darle forma de bola y hacer un agujero en el centro con los dedos. Introducir las manos en el agujero y estirar suavemente la masa de manera uniforme para formar la rosca, procurando que quede un diámetro interior amplio ya que se cerrará durante el segundo levado y horneado.
Segundo levado del roscón
Colocar el roscón sobre una bandeja de horno forrada con papel de horno. Poner un aro de emplatar o un vaso engrasado en el centro para mantener el agujero abierto. Tapar con un paño limpio y dejar que fermente por segunda vez hasta que duplique su tamaño.
Hornear el roscón
Retirar con cuidado el vaso o aro del centro si se usó. Pincelar la superficie de la masa con huevo batido con mucho cuidado para no bajar el gas. Precalentar el horno a 180 °C y hornear el roscón durante unos 20 a 25 minutos o hasta que adquiera un color dorado uniforme. Sacar del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.
Preparar la trufa de relleno
En un bol bien frío, verter los 500 ml de nata para montar junto con los 120 g de azúcar glas y las 3 o 4 cucharadas de cacao puro en polvo. Montar la mezcla con unas varillas eléctricas a velocidad media-alta hasta obtener una nata de trufa firme y con cuerpo, sin pasarse para que no se corte.
Preparar la glasa real
En un bol, mezclar los 45 g de clara de huevo pasteurizada con el azúcar glas y la cucharada de zumo de limón. Batir enérgicamente con unas varillas hasta conseguir una crema espesa, brillante y de color blanco intenso.
Rellenar y decorar el roscón
Cortar el roscón ya frío de manera horizontal en dos mitades. Introducir la trufa montada en una manga pastelera con boquilla rizada y repartir generosamente sobre la base del roscón. Colocar la parte superior encima. Cubrir la superficie con la glasa real preparada y decorar inmediatamente con las chucherías dulces, las monedas de chocolate y colocar la corona de rey encima.