Preparación Paso a Paso
Preparar la maicena
Tomar una pequeña porción del litro total de leche fría y disolver en ella los 60 gramos de maicena o almidón de maíz asegurándose de que no queden grumos. Reservar.
Calentar la leche base
Verter el resto de la leche en una cacerola amplia a fuego medio. Añadir los 100 gramos de azúcar y mezclar ligeramente para ayudar a que se disuelva mientras toma temperatura.
Incorporar el chocolate
Añadir a la cacerola los 200 gramos de chocolate a la taza troceado. Remover constantemente mientras la leche se calienta para que el chocolate se derrita por completo y se integre de manera uniforme.
Añadir la maicena disuelta
Cuando la mezcla esté caliente y el chocolate integrado, verter la leche con la maicena reservada previamente, sin dejar de remover con unas varillas para evitar la formación de grumos.
Espesar la crema
Mantener la cocción a fuego medio-bajo sin dejar de remover constantemente hasta que la crema alcance el punto de ebullición y espese adquiriendo una textura sedosa, brillante y homogénea.
Agregar mantequilla y vainilla
Retirar la cacerola del fuego e incorporar inmediatamente los 40 gramos de mantequilla sin sal y la cucharadita de esencia o extracto de vainilla. Mezclar enérgicamente con las varillas hasta que la mantequilla se funda por completo y la crema quede totalmente lisa.
Preparar la estación de montaje
Disponer un recipiente con leche fría para mojar las galletas y tener a mano el molde o fuente rectangular donde se montará el postre.
Montar la primera capa de galletas
Sumergir rápidamente las galletas María en la leche fría (cuidando que no se ablanden demasiado) y colocarlas formando una capa base que cubra todo el fondo del molde seleccionado.
Añadir capa de crema
Verter una porción de la crema de chocolate caliente sobre la capa de galletas y extenderla uniformemente con una espátula para que cubra todas las galletas por igual.
Alternar capas
Repetir el proceso alternando capas de galletas María mojadas en leche y capas de crema de chocolate caliente, finalizando con una capa generosa de crema de chocolate en la superficie.
Refrigerar y reposar
Dejar enfriar el postre a temperatura ambiente y luego llevarlo al refrigerador durante al menos unas horas (o preferiblemente de un día para otro) para que coja consistencia firme y las galletas queden tiernas y jugosas.