Preparación Paso a Paso
Preparar los moldes
Colocar los capacitillos de papel para magdalenas dentro de una bandeja o molde rígido para magdalenas para asegurar que mantengan una buena forma durante el horneado.
Batir los huevos con el azúcar
En un bol amplio, añadir los dos huevos grandes y los 125 gramos de azúcar. Batir enérgicamente con la ayuda de unas varillas hasta que la mezcla blanquee y adquiera una textura espumosa.
Incorporar los líquidos
Añadir al bol los 125 ml de nata para montar y los 125 ml de aceite de girasol o de semillas. Continuar batiendo suavemente hasta que todos los ingredientes líquidos estén completamente integrados.
Añadir los aromáticos
Incorporar la ralladura de 1 limón (cuidando de no rallar la parte blanca para evitar amargor) y una pizca de canela molida. Mezclar bien para que los aromas se distribuyan de forma homogénea.
Tamizar y agregar los secos
Tamizar los 195 g de harina de repostería junto con los 8 g de levadura química o polvo de hornear directamente sobre la mezcla líquida. Integrar con movimientos envolventes utilizando una espátula o varillas hasta obtener una masa fina y sin grumos.
Rellenar los capacillos
Repartir la masa en los capacillos preparados anteriormente, llenándolos aproximadamente hasta las tres cuartas partes de su capacidad para permitir que suban correctamente en el horno.
Decorar con azúcar
Espolvorear un poco de azúcar al gusto por la superficie de cada una de las porciones de masa para conseguir la característica costra crujiente de las magdalenas.
Hornear las magdalenas
Introducir la bandeja en el horno precalentado a una temperatura adecuada y hornear durante aproximadamente 20 minutos, o hasta que alcancen un bonito color dorado y al pincharlas con un palillo este salga limpio.
Enfriar y servir
Retirar del horno, dejar reposar unos minutos en la bandeja y transferir las magdalenas a una rejilla metálica para que se enfríen por completo antes de consumir.