Preparación Paso a Paso
Hervir el agua para la pasta
Colocar una olla grande con los 3 litros y medio de agua a fuego alto. Agregar la cuarta parte de cebolla, los 2 dientes de ajo, las 3 hojas de laurel, un chorro de aceite vegetal y las 2 cucharaditas de sal. Dejar calentar hasta que alcance el punto de ebullición.
Cocinar la pasta
Cuando el agua esté hirviendo a borbotones, agregar los 200 gramos de pasta tipo pluma o rigatoni. Mezclar ligeramente y cocinar a fuego medio-alto siguiendo las instrucciones del fabricante hasta que la pasta esté en su punto al dente.
Escurrir la pasta
Retirar la olla del fuego y verter el contenido sobre un colador para escurrir completamente el exceso de agua. Desechar la cebolla, el ajo y las hojas de laurel si se desea, y reservar la pasta.
Preparar los ingredientes de la salsa
Lavar los tres cuartos de kilogramo de jitomate guaje o roma. Cortar por la mitad y asegurar que estén listos para su cocción junto con la cuarta parte de cebolla y los 4 dientes de ajo grandes.
Cocinar los jitomates y aromáticos
En una cacerola, colocar los jitomates, la cebolla, los dientes de ajo y la media taza de agua. Tapar y dejar cocinar a fuego medio hasta que los jitomates estén completamente suaves y cocidos.
Licuar la salsa
Pasar los jitomates cocidos, la cebolla y los ajos a la licuadora junto con los jugos que hayan quedado en la cacerola. Licuar a velocidad alta hasta obtener una mezcla completamente homogénea y suave.
Freír la salsa de jitomate
Calentar un poco de aceite vegetal en una cacerola u olla a fuego medio. Verter la salsa licuada con mucho cuidado y sofreír constantemente para que adquiera un color brillante y un sabor más profundo.
Sazonar la salsa
Agregar las 2 cucharaditas de sal o caldo de pollo en polvo y la cucharadita de orégano deshidratado a la salsa. Mezclar perfectamente para integrar todos los sabores y dejar hervir por unos minutos.
Incorporar la crema
Bajar la intensidad del fuego a mínimo y añadir las tres cuartas tazas de crema de leche o crema ácida. Revolver de manera envolvente y continua hasta que la salsa adquiera una consistencia cremosa y uniforme.
Integrar la pasta a la salsa
Agregar los macarrones previamente escurridos directamente en la cacerola con la salsa cremosa de jitomate. Mezclar suavemente para que cada pieza de pasta quede perfectamente cubierta por la salsa.
Agregar el queso y gratinar
Esparcir los 200 gramos de queso manchego mexicano rallado por toda la superficie de los macarrones. Tapar la cacerola y dejar a fuego muy bajo hasta que el queso se derrita por completo y cree una capa deliciosamente fundida. Servir caliente.