Preparación Paso a Paso
Preparar la base de yemas y leche
En un bol amplio o cacerola, colocar las 3 yemas de huevo junto con los 250 ml de leche entera o semidesnatada, los 120 g de azúcar y los 40 g de azúcar invertido. Batir todo muy bien con unas varillas hasta que los ingredientes estén completamente integrados.
Cocinar la crema inglesa
Llevar la mezcla a fuego medio sin dejar de remover con las varillas para evitar que se pegue o que las yemas se cuajen. Cocinar hasta que la preparación espese ligeramente y nape la cuchara.
Enfriar la mezcla base
Retirar la cacerola del fuego y dejar enfriar la mezcla por completo a temperatura ambiente, removiendo de vez en cuando para evitar que se forme una costra en la superficie.
Integrar el queso crema y la vainilla
Agregar los 300 g de queso crema tipo Philadelphia y la cucharadita de extracto de vainilla a la base ya fría. Mezclar con la batidora de varillas o un utensilio adecuado hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.
Incorporar la nata montada
Añadir los 300 g de nata montada o crema de leche batida sin azúcar. Integrarla con movimientos suaves y envolventes utilizando una espátula de silicona para conseguir una textura aireada y ligera.
Montar el helado con galletas y arándanos
En un recipiente apto para congelación o en moldes individuales, alternar capas de la mezcla de helado con trocitos de galletas crujientes al gusto y cucharaditas de mermelada de arándanos distribuidas por la superficie y el interior.
Congelar el helado
Tapar el recipiente herméticamente y llevarlo al congelador durante al menos 4 horas o hasta que adquiera la consistencia firme característica del helado casero antes de servir.