Preparación Paso a Paso
Cocer el pollo
Colocar el pollo en una olla grande con suficiente agua, agregar trozos de cebolla, ajos y sal al gusto. Cocinar a fuego medio hasta que el pollo esté completamente cocido, suave y se despegue fácilmente del hueso.
Deshebrar el pollo
Retirar el pollo de la olla, dejar enfriar un poco y proceder a deshebrarlo en tiras ni muy delgadas ni muy gruesas para que conserve su jugosidad. Reservar el caldo de pollo.
Hervir los chiles y tomates
En una cacerola con agua, colocar los chiles guajillo, ancho, morita, los tomates verdes, la cebolla y los ajos. Cocinar a fuego medio hasta que los chiles estén suaves y los tomates cocidos.
Licuar la salsa
Pasar los chiles, tomates, cebolla y ajos cocidos a la licuadora. Agregar las especias (comino, pimienta, clavo), un poco del caldo donde se cocieron los ingredientes y sal al gusto. Licuar hasta obtener una salsa completamente fina y homogénea.
Freír la salsa
Calentar un poco de aceite o manteca en una cacerola amplia. Verter la salsa pasando por un colador para retirar cualquier residuo de piel o semilla, y sofreír a fuego medio-alto hasta que tome un color más oscuro y hierva.
Integrar el pollo
Agregar el pollo deshebrado a la salsa ya frita. Añadir un poco más de caldo de pollo si es necesario para ajustar la consistencia del guisado, el cual debe quedar jugoso pero no demasiado líquido.
Cocinar y sazonar
Dejar hervir el guisado de pollo a fuego bajo durante unos 10 minutos para que los sabores se integren perfectamente y el pollo absorba todo el sabor de la salsa. Rectificar la sazón y retirar del fuego.