Preparación Paso a Paso
Hidratar la grenetina
Vierta la media taza de agua fría en un recipiente hondo y espolvoree de forma uniforme los cuatro sobres de grenetina sin sabor. Mezcle ligeramente con una cuchara para asegurarse de que no queden grumos secos y deje reposar la mezcla durante unos minutos hasta que se hidrate y se固ifique por completo.
Preparar los mangos
Lave muy bien los mangos frescos. Con la ayuda de un cuchillo afilado, pele los mangos y retire la pulpa rebanándola alrededor del hueso hasta obtener toda la fruta disponible. Reserve una porción pequeña de mango picado en cubos si desea decorar al final, y coloque el resto de la pulpa en el vaso de la licuadora.
Licuar la fruta y los lácteos
Añada al vaso de la licuadora junto con la pulpa de mango la lata de leche condensada, la lata de leche evaporada, la barra de queso crema a temperatura ambiente y la cucharadita de esencia de vainilla. Licúe a velocidad media-alta durante uno o dos minutos hasta obtener una mezcla completamente homogénea, suave y libre de grumos.
Fundir la grenetina
Lleve la grenetina previamente hidratada al horno de microondas en lapsos cortos de 15 segundos o fúndala a baño maría, removiendo constantemente hasta que se vuelva completamente líquida y transparente, sin dejar que hierva.
Incorporar la grenetina a la mezcla
Con la licuadora funcionando a velocidad baja, vierta la grenetina líquida en forma de hilo fino y constante para asegurar que se integre perfectamente con toda la preparación cremosa de mango y tres leches.
Engrasar el molde
Tome un molde para gelatina de su preferencia y rocíe una ligera capa de aceite vegetal en aerosol por toda la superficie interior. Distribuya el aceite con una servilleta de papel para asegurarse de que cubra perfectamente y facilite el desmoldado posterior.
Verter y refrigerar la gelatina
Vierta la mezcla de gelatina de mango dentro del molde engrasado. Lleve el molde al refrigerador con mucho cuidado para evitar derrames y deje reposar durante un mínimo de 4 horas o, preferentemente, toda la noche hasta que la gelatina cuaje por completo y adquiera una consistencia firme pero suave.
Desmoldar y servir
Desprenda con mucho cuidado los bordes de la gelatina utilizando las yemas de los dedos limpios o una espátula de goma flexible. Coloque un platón o una charola húmeda encima del molde, volteé con un movimiento firme y rápido, y retire el molde con cuidado. Decore al gusto con trocitos de mango fresco antes de servir.