Preparación Paso a Paso
Picar verduras y preparar tomate
Pica finamente la cebolla y los ajos. Tritura los tomates tipo pera y pásalos por un colador para retirar la piel y las pepitas, obteniendo un puré limpio.
Marcar las costillas
Salpimenta las costillas de cerdo al gusto. Retira el exceso de grasa si lo deseas. En una olla baja, calienta unas 4 cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añade las costillas y márcalas hasta que estén bien doradas por todos lados. Retíralas de la olla y resérvalas.
Preparar el sofrito
En el mismo aceite de cocinar las costillas, y a fuego bajo, echa los ajos picados y cocínalos hasta que empiecen a dorarse. Seguidamente, añade la cebolla junto con un poco de sal y cocínala a fuego medio hasta que esté pochada. Incorpora el pimentón y cocínalo durante unos segundos con cuidado de que no se queme. Añade el puré de tomate, el pimiento choricero y el comino, dejando reducir el tomate. Finalmente, vierte el vino blanco y cocina a fuego fuerte un par de minutos para evaporar por completo el alcohol.
Incorporar costillas, caldo y zanahorias
Incorpora las costillas reservadas, el caldo de verduras y las hojas de laurel a la olla. Cubre con la tapa y deja cocinar a fuego medio-bajo durante 1 hora. Mientras tanto, pela las zanahorias y córtalas en rodajas. Añade las rodajas de zanahoria a la olla cuando hayan transcurrido 50 minutos de cocción.
Añadir garbanzos y cocinar
Transcurrida la hora total de cocción de las costillas, echa los garbanzos cocidos. Si notas que se ha consumido demasiado caldo, añade un poco más. Vuelve a cubrir con la tapa y cocina todo junto durante 20 minutos más para que las costillas queden bien tiernas y los sabores se integren.
Espesar el caldo y servir
Retira unos pocos garbanzos de la olla y tritúralos usando una batidora de brazo. Devuelve este triturado a la olla e intégralo bien con el resto del guiso para conseguir que el caldo espese de forma natural. Rectifica el punto de sal si fuese necesario y sirve caliente.