Sopa / Crema • 25 min total

Gachas dulces (Poleá andaluza)

Esta receta tradicional de Poleá o Gachas dulces es un postre andaluz humilde, de lo más rico y con un sabor que transporta a la niñez.

Tiempo Total 25 min
Dificultad Fácil
Cocción Estufa / Horno
Valoración 4.9 / 5.0

Preparación Paso a Paso

Infusionar la leche

En un cazo, pon la leche junto con la ramita de canela y la piel del limón, asegurándote de no incluir la parte blanca o albedo para evitar el amargor. Pon a calentar la leche a temperatura media hasta que rompa a hervir, removiendo de vez en cuando. Retira del fuego, cubre con una tapa para concentrar los aromas y evitar la evaporación de la leche, y deja templar durante unos minutos.

Tostar el anís

En un cazo o sartén pequeña, pon el aceite de oliva y el anís en grano. Calienta a fuego bajo y tuesta las semillas durante 1 minuto. Después, cuela el aceite directamente sobre la olla o sartén grande donde vas a preparar las gachas.

01:00

Cocinar la harina

Pon la olla con el aceite colado a calentar a temperatura baja. Cuando el aceite esté caliente, añade la harina de trigo. Cocínala durante un par de minutos, removiendo constantemente con unas varillas manuales para que se tueste ligeramente y pierda el sabor a crudo.

02:00

Integrar líquidos y espesar

Retira la olla del fuego. Vierte sobre la harina cocinada la leche templada (que no esté humeante), pasándola previamente por un colador. Mezcla bien con las varillas hasta que la harina se integre por completo sin grumos. Añade el azúcar, el licor de anís y una pizca de sal. Mezcla de novo, regresa la olla al fuego a temperatura media-bajo y cocina sin dejar de remover hasta que veas que se empiezan a hacer ondas en la superficie y adquiera una textura idéntica a la de la bechamel.

Distribuir las gachas

Una vez alcanzada la textura deseada y con las ondas formadas en la superficie, distribuye las gachas inmediatamente en los distintos recipientes individuales elegidos.

Hacer los costrones de pan

Corta el pan del día anterior en dados pequeños. Fríelos en una pequeña sartén o cazo con abundante aceite caliente, haciéndolo por tandas para no bajar la temperatura del aceite, hasta que estén bien dorados y crujientes. Pásalos a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Servir y decorar

Puedes consumir las gachas calientes, templadas o frías según tu preferencia, aunque se recomienda disfrutarlas a temperatura ambiente o frías para apreciar mejor su textura. A la hora de servir, espolvorea canela en polvo al gusto por encima y coloca un puñadito de costrones de pan frito.

Video de la Receta