Preparación Paso a Paso
Lavar y limpiar los frijoles
Colocar los frijoles en una superficie plana o charola y revisarlos minuciosamente para retirar piedras, basurita o frijoles dañados. Pasarlos a un recipiente hondo, cubrirlos con agua, frotarlos suavemente y enjuagarlos varias veces hasta que el agua salga completamente limpia.
Remojar los frijoles
Para reducir el tiempo de cocción y mejorar la digestión, se recomienda dejar los frijoles remojando en agua limpia durante toda la noche o por lo menos durante 4 horas.
Cocinar en la olla
Escurrir el agua del remojo. Colocar los frijoles en una olla grande de barro o convencional. Agregar abundante agua limpia fresca, asegurándose de que queden bien cubiertos y sobrepase el nivel de los frijoles por unos centímetros. Encender la estufa a fuego medio-alto.
Añadir aromáticos
Agregar a la olla el cuarto de cebolla blanca y los dos dientes de ajo pelados para aportar el sabor clásico tradicional de la cocina mexicana.
Hervir y cocinar
Dejar que el agua alcance el punto de ebullición a fuego alto. Una vez que hierva, tapar la olla, bajar la flama a medio-bajo y dejar cocinar lentamente. Monitorear periódicamente el nivel de agua por si es necesario agregar más agua caliente.
Añadir sal y grasa opcional
Cuando los frijoles estén suaves y casi cocidos por completo, incorporar la sal al gusto y, si se desea un sabor más tradicional y auténtico, añadir una cucharada de manteca de cerdo o un chorrito de aceite. Remover suavemente para integrar.
Punto final y servir
Dejar hervir por unos 10 a 15 minutos más sin tapar para que el caldo espese ligeramente y adquiera todo el sabor de la sal. Apagar el fuego, retirar la cebolla si se prefiere, y servir bien calientes acompañados de tortillas de maíz o arroz.