Preparación Paso a Paso
Preparar los ingredientes líquidos
Colocar una cacerola u olla a fuego medio y verter los 250 ml de agua. Añadir los 50 g de mantequilla, los 5 g de sal, los 50 g de azúcar y la piel de limón para aromatizar la mezcla.
Hervir la mezcla base
Calentar la mezcla hasta que llegue a un hervor completo y la mantequilla se haya derretido por completo. Retirar la piel de limón de la cacerola una vez aromatizado el líquido.
Incorporar la harina
Bajar la intensidad del fuego y agregar de golpe los 150 g de harina junto con los 10 g de levadura química. Comenzar a remover enérgicamente con una cuchara de madera o espátula.
Cocinar la masa
Continuar removiendo la masa sin parar a fuego medio-bajo hasta que se forme una bola homogénea que se despegue perfectamente de las paredes de la cacerola y pierda la humedad.
Enfriar la masa ligeramente
Retirar la cacerola del fuego y verter la masa en un bol limpio. Dejar reposar durante unos minutos para que baje la temperatura antes de añadir los huevos y evitar que estos se cuajen.
Añadir los huevos uno a uno
Incorporar el primer huevo tamaño L y batir o integrar fuertemente con la masa hasta que se absorba por completo. Repetir el proceso añadiendo los huevos restantes de uno en uno, asegurándose de que cada huevo esté totalmente integrado antes de incorporar el siguiente, hasta obtener una masa suave, brillante y de consistencia espesa.
Calentar el aceite
Poner una sartén profunda con abundante aceite para freír a calentar a temperatura media. El aceite no debe estar excesivamente caliente para permitir que los buñuelos se expandan y se cocinen por dentro sin quemarse por fuera.
Formar y freír los buñuelos
Tomar porciones de masa ayudándose de dos cucharillas o una manga pastelera y echarlas con cuidado en el aceite caliente. Freír en tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite, permitiendo que los buñuelos floten, se den la vuelta solos o dándoles la vuelta manualmente hasta que estén dorados y crujientes por todos lados.
Escurrir y servir
Retirar los buñuelos del aceite con la ayuda de una espumadera y colocarlos sobre una bandeja cubierta con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Opcionalmente se pueden rebozar en azúcar o rellenar al gusto antes de servir.