Preparación Paso a Paso
Preparar la infusión de leche para la masa de buñuelos
En un cazo al fuego, añade los 250 ml de leche, la piel de limón sin nada de parte blanca para evitar amargor, la rama de canela y el anís en grano al gusto. Calienta hasta que comience a hervir, retira del fuego, tapa y deja infusionar durante unos minutos para que tome todos los aromas.
Hacer la pasta choux o base de los buñuelos
Cuela la leche infusionada para retirar la canela y la piel de limón. Vuelve a poner la leche en el cazo junto con los 100 g de mantequilla sin sal, los 5 g de azúcar y los 2 g de sal. Calienta hasta que la mantequilla se derruele por completo y rompa a hervir. En ese momento, añade de golpe toda la harina junto con la media cucharadita de polvo de hornear. Remueve enérgicamente con una cuchara de madera o espátula sin parar hasta que la masa se despegue de las paredes del cazo y forme una bola compacta.
Integrar los huevos a la masa
Retira la masa del fuego y pasa a un bol amplio para que se temple ligeramente. Ve añadiendo los huevos uno a uno, integrando perfectamente el primero antes de incorporar el siguiente. Asegúrate de añadir la cantidad exacta que la masa admita hasta conseguir una textura brillante y que, al levantar la espátula, caiga formando una especie de cinta pesada.
Freír los buñuelos
Coloca una sartén profunda con abundante aceite de oliva suave o de semillas a calentar a fuego medio. Con la ayuda de dos cucharillas o una manga pastelera, ve tomando porciones de masa y échalas al aceite caliente. Los buñuelos deben freírse a una temperatura moderada para que se doren de manera uniforme por fuera y se inflen y cocinen bien por dentro. Ve dándoles la vuelta hasta que estén bien dorados por todos lados.
Escurrir y rebozar los buñuelos
Saca los buñuelos de la sartén con la ayuda de una espumadera y deposítalos sobre una bandeja forrada con papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Todavía calientes o templados, pásalos por un plato con azúcar para que se queden bien rebozados por fuera.
Preparar la crema pastelera
Para hacer el relleno, pon a calentar la mayor parte de los 500 ml de leche en un cazo junto con la vaina de vainilla abierta para que infusione. En un bol aparte, mezcla los 150 g de azúcar, los 45 g de maicena, las 3 yemas de huevo, el huevo entero y el resto de la leche fría. Remueve muy bien con unas varillas hasta que no queden grumos. Cuando la leche de la vainilla esté caliente, viértela poco a poco sobre la mezcla anterior sin dejar de remover. Vuelve a verter todo el conjunto en el cazo y lleva a fuego medio sin dejar de remover con las varillas hasta que la crema espese y coja consistencia. Retira y deja enfriar.
Rellenar los buñuelos
Introduce la crema pastelera ya fría dentro de una manga pastelera provista de una boquilla fina de relleno. Haz un pequeño corte o introduce la boquilla en cada uno de los buñuelos ya fritos y rebozados, rellenándolos generosamente por dentro con la crema pastelera.