Preparación Paso a Paso
Preparar los ingredientes
Reúne todos los ingredientes necesarios sobre la mesa de trabajo, pesando y midiendo correctamente la harina, los líquidos, las levaduras y teniendo listas las verduras bien lavadas.
Mezclar los líquidos y la levadura
En un bol amplio, vierte el agua y la leche a temperatura ambiente o templada. Añade la levadura fresca o seca desmenuzándola con los dedos y remueve bien hasta que se disuelva por completo.
Agregar el huevo y los condimentos
Añade el huevo grande al bol con los líquidos, la sal y la media cucharadita de estragón seco. Bate enérgicamente con unas varillas hasta que todo quede perfectamente integrado.
Incorporar la harina
Tamiza la harina de fuerza poco a poco sobre la mezcla líquida mientras vas removiendo con las varillas para evitar la formación de grumos, hasta obtener una masa homogénea y un poco espesa.
Añadir la calabaza caramelizada
Incorpora los 240 gramos de puré de calabaza caramelizada a la masa. Mezcla con una espátula o varillas hasta que se integre por completo y aporte ese toque de dulzor característico.
Picar las verduras
Pica finamente el medio calabacín, el pimiento verde pequeño, el medio pimiento rojo, la media cebolla y las ramitas de perejil fresco para que se distribuyan bien en los buñuelos.
Añadir las verduras a la masa
Agrega todas las verduras picadas al bol de la masa y mezcla muy bien con la ayuda de una espátula hasta que formen un conjunto uniforme.
Dejar reposar la masa
Cubre el bol con un paño limpio o film transparente y deja reposar la masa en un lugar cálido para que fermente ligeramente y adquiera una textura perfecta.
Calentar el aceite
Coloca una sartén profunda con abundante aceite para freír a fuego medio-alto para que alcance la temperatura óptima de fritura sin quemarse.
Freír los buñuelos
Con la ayuda de dos cucharas, ve tomando porciones de masa y, con cuidado, introdúcelas en el aceite caliente. Fríe en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite hasta que estén dorados y crujientes por fuera.
Escurrir y servir
Retira los buñuelos de la sartén con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sirve calientes y disfruta.