Preparación Paso a Paso
Preparar las patatas
Pela las patatas completamente, córtalas en rodajas finas con ayuda de una mandolina, ponlas a remojo en un recipiente con agua y luego sécalas cuidadosamente con la ayuda de un paño de cocina.
Preparar los calabacines
Lava muy bien los calabacines, córtalos en rodajas utilizando la mandolina y colócalas en un escurridor añadiendo un poco de sal para que vayan soltando su agua durante 10 minutos. Luego, sécalos con un trapo de cocina.
Montar la primera capa de patata y calabacín
Pincela la base de la fuente (de 30 x 20 cm) con aceite. Coloca la primera cuarta parte de las patatas en el fondo. A continuación, salpimenta al gusto y cubre con un tercio de los calabacines cortados.
Añadir la mezcla de quesos
Desmenuza el queso feta y mézclalo de manera uniforme con el requesón o ricotta. Pon un tercio de esta mezcla de quesos por encima de la capa de calabacines.
Añadir menta y gruyère
Pica finamente las hojas de menta fresca y espolvorea un poco por encima del queso. Seguidamente, añade un poco de queso gruyère rallado para aportar más sabor.
Repetir capas y compactar
Cubre con otra capa de patatas y salpimenta. Repite el proceso de calabacín, mezcla de quesos y menta dos veces más, hasta finalizar con la cuarta y última capa de patatas en la parte superior. Recuerda que entre capa y capa debes ir presionando suavemente para compactar el pastel.
Preparar y verter la mezcla líquida
Bate los huevos en un bol, mézclalos con la leche hasta que estén integrados y vierte este líquido de manera uniforme por toda la superficie del pastel.
Hornear y reposar
Hornea a 180 ºC (350 ºF) durante 1 hora y 15 minutos. Cuando notes que las patatas de la superficie están bien doradas, cúbrelo con papel de aluminio para evitar que se quemen. Saca del horno y deja reposar unos minutos antes de cortar y servir.