Preparación Paso a Paso
Cortar las berenjenas
Lava las berenjenas y sécalas minuciosamente. Córtalas en rodajas de un dedo de grosor, ligeramente biseladas si la berenjena no es muy gruesa para conseguir bastones más largos. Corta cada rodaja en bastones que no sean muy finos. Retira un poco la piel de los extremos para que sea más agradable al comerlas.
Remojar en leche fría
En un bol amplio, vierte el vaso de leche y el vaso de agua. Añade 4 o 5 hielos grandes para que la mezcla esté muy fría. Introduce los bastones de berenjena, mezcla bien y coloca un plato encima haciendo presión para que se queden sumergidos, ya que tienden a flotar (si es necesario, añade más agua y leche). Déjalas reposar durante 30 minutos para eliminar el amargor, evitar la oxidación y lograr que la pulpa se hidrate sin absorber exceso de aceite, contrayendo la carne para que quede más tersa.
Preparar la mezcla de harinas
Introduce en una bolsa para congelados la harina de trigo común y la maicena. Cierra la bolsa herméticamente y agítala enérgicamente para que ambos tipos de harina queden perfectamente integrados.
Rebozar los bastones
Transcurrido el tiempo de remojo, escurre un puñado de bastones (aproximadamente 13 unidades), introdúcelos dentro de la bolsa con la mezcla de harinas, ciérrala y agita con fuerza para que se rebocen por completo. Pásalos después a un colador y sacúdelos para retirar el exceso de harina.
Freír en aceite caliente
En una sartén mediana, calienta abundante aceite a fuego medio hasta alcanzar los 180 ºC (350 ºF). Echa los bastones rebozados y sube un poco el fuego para mantener la temperatura alta, logrando que queden muy crujientes y sin absorber exceso de aceite. Cuando adquieran un tono dorado, retíralos.
Escurrir y conservar la textura
Pasa los bastones dorados a un plato con papel absorbente solo durante unos segundos, y trasládalos inmediatamente a otro plato limpio para evitar que el aceite absorbido se enfríe, se espese y vuelva a adherirse, lo que ablandaría el alimento. Realiza el proceso de rebozado y fritura por tandas.
Servir con sal y miel de caña
Una vez tengas toda la berenjena frita, espolvorea un poco de sal por encima (hacerlo ahora y no antes evita que suelten agua durante la fritura) y vierte la miel de caña en forma de hilo por encima. Consume inmediatamente ya que la textura crujiente disminuye al enfriarse.