Preparación Paso a Paso
Remojar las almendras
Pon a remojo las almendras con 200 ml de agua durante 1 hora. Esto permite que estén más tiernas, se trituren mejor y el ajoblanco quede con una textura más cremosa. Si prefieres dejarlas más tiempo, puedes ponerlas en la nevera.
Triturar los ingredientes
Retira la corteza del pan y utiliza 100 g de miga. Córtala en trozos y agrégalos al vaso de la batidora. Añade las almendras remojadas junto con su agua de remojo, 300 ml de agua adicional, el vinagre, el medio diente de ajo sin el germen y un poco de sal. Tritura todo de forma continua hasta obtener una crema fina y completamente libre de grumos.
Emulsionar con aceite de oliva
Incorpora el aceite de oliva virgen extra en forma de hilo continuo mientras bates constantemente para lograr que la mezcla emulsione de manera correcta. Una vez integrado, prueba y rectifica de sal si fuese necesario.
Refrigerar
Pasa el ajoblanco andaluz a un bol, tápalo adecuadamente y llévalo a refrigerar por un mínimo de 2 horas, ya que se debe servir muy frío (incluso mejora notablemente si se prepara de un día para otro).
Presentación final
Sirve el ajoblanco malagueño acompañado de la manera más tradicional con uvas partidas por la mitad para que no se hundan (puedes probar a usar uvas congeladas enteras) y un chorrito de aceite de oliva. Para aportar un toque crujiente adicional, añade un poco de almendra tostada laminada por encima.